MOTIVAR o ANIMAR
El título de la entrada, la escuché en una conferencia de Alfonso Alcántara donde el tema que trató es acerca de "la motivación en el ámbito laboral".
Me reafirmó dos conceptos que quiero exponer aquí para matizar mi entrada de "¿Qué es la motivación?".
- No somos superhéroes ni magos. La motivación de un alumno a veces no depende de nuestro énfasis en la clase ni de nuestra capacidad de motivar.
Tenemos que marcarnos objetivos realistas con cada uno de ellos. Nuestro objetivo como docentes no debería ser: llevar a una clase en la que todo el mundo aprenda al mismo ritmo, participen con una sonrisa, exista un clima de compañerismo y alegría en la clase, y además te respeten y te escuchen activamente.... ESO ES UN IDEAL que se aleja de la REALIDAD.
Debemos partir de que, desafortunadamente, no todos nuestros alumnos tienen el mismo contexto que los demás y les afectan factores que, aunque puedas intuirlos, no puedes conocer en su totalidad ni el impacto en ellos, además no los puedes cambiar.
Básicamente porque para que el cambio de actitud o de comportamiento tiene que nacer de uno mismo, si no ese cambio no será significativo ni duradero.
Por lo cual, podemos facilitar o cuestionar modelos de comportamientos, apoyarles y enseñarles valores y diversas perspectivas. Pero no depende de nosotros únicamente su motivación. Entonces...¿por dónde podemos empezar? Eliminemos o señalemos esos elementos distractores para que el alumnado se pueda centrar en la dinámica de clase. En segundo lugar, valorarles desde un prisma de capacidad ya que ellos lo percibirán y su implicación seguro que mejorará.
- Diferenciar entre animar y motivar. El ánimo se representa con comunicación no verbal (posturas, muecas), inactividad, apatía... Y animar se puede gestionar a través del deporte, la activación, recibir elogios, refuerzo positivo, etc.
Motivar, es dar motivos para continuar con fuerzas hacia objetivos personales y satisfactorios. Requiere una planificación y muuuuucho cariño.
